La gente me dice que luzco el conjunto bien, y todo eres tú, querido mío. Soy toda la lujuria que quieras que sea y que te la puedo dar, y toda la que necesites.
Eres el catwalk de mis sueños, caminando impunemente por los días de sol.
Soy toda brazos y piernas para enredarte en más calor, la llama que se enciende en mi pecho me lo delata, aunque la sienta solamente yo. Sola solamente.
Y me acuerdo de la visión de esta mañana, que de lejos, se parecen a los cuernos de un ciervo, pero cuando te detienes, ves que es un mero árbol ya apenas con hojas. El seco verano está transformando todo en otoño más pronto de lo debido.
De lejos, son declaraciones y confesiones, tormentas y deseos. Esperas que se empiezan con ilusiones para luego lanzarse al olvido, una vez más, ya lo sé.
Cuando te acercas, es tan solo música. El calor tan claro e iluminado del verano nos pierde los sentidos, que ya nunca estuvieron muy allá con la realidad en mi peculiar caso. Sinestesias, reflejos y metáforas.
Hay paralelismos en la vida que son bastante más duros y difíciles de lo que quiere creer mi endulzada realidad de niña de la burbuja, rosa en mi caso.
Hay amores que se pierden, hay ideas que crecen y se hacen grandes y luego huyen asustadas, como ciervos que huyen de los balazos crueles de los cazadores. Digo eso pensando si seré tan cruel como ellos. Ellos dicen amar a la naturaleza y la asesinan. Yo digo querer al amor y si no lo llego a matar por lo menos no lo nutro, quizá. Me encantan los cuentos de hadas, pero siempre me he visto como la mala.
Me visto de mala.
Ya no quedan conquistas por realizar ni sitios por descubrir y a cada instante veo más cercana la predicción de la pitonisa pérfida, con sus augurios de soledad para mi porvenir.
Oscura e hipnótica, lenta y caótica.
Ahí has dado. Aquí me quedo y me despido. Hola y adiós.
No hay comentarios:
Publicar un comentario