jueves, 28 de agosto de 2014

Crystal clear

Dos completos extraños en el tren me han despertado un deseo súbito de dejar parada mi mirada sobre ellos, de dejar que mis palabras volasen de encuentro a aquel momento. 
Dos manos que casi se tocan, dos caras tan cercas que un poco más, solo un poco más y se podrían tocar en un beso inesperado, deseado - por mí, por lo menos.
En realidad, eran dos personajes totalmente ajenos, obviamente, a mi observación, intactos e incólumes a la realidad que yo les pintaba – de hecho, a lo mejor se enfadarían bastante conmigo, eran dos chicos que eran tan solamente amigos.
Pero esta cercanía de la que gozaban entre ellos, no me ha dejado otra sino a llevarme de encuentro a sensaciones mías, deseos míos.
Cercanía, roce. Inesperado y deseado...

Bueno, ahí os dejo el resultado de ello, Crystal clear, con banda sonora de la islandesa Dísa y su grande y de alguna manera misteriosa Sun.


Ya veo tu mano buscando la mía y oigo tu voz,
aunque aun no sea capaz de comprender lo que me dices.
Pero me buscas y eso lo entiendo.
Lo deseo.

Te alcanzaré.
Me alcanzarás.
Y el tiempo ya será solamente algo que se interpuso entre los dos.

Te alcanzaré.
Me alcanzarás.
Y finalmente comprenderé tus palabras.
Tu lengua.
Y tu boca en la mía.

Y se hará lógica en cada uno de los pasos de este camino,
Se arrojará luz más allá de todas las ventanas entre abiertas
por donde busqué tu mirada,
tu cuerpo languidecido.

Contemplaré en tus ojos todos los reflejos turbios,
fotografiando los paisajes furtivos que veía por la ciudad
cuando la tocaba el sol de la tarde.


Pero antes, me habré encontrado a mi misma,
en medio de todas las palabras que acuné,
de los libros, los espejos y las canciones.
Habré dejado caer este traje que no tapa,
este abrigo que no retiene mi calor,
porque ya no lo necesitaré.
Porque ya tendré al abrigo de mis propios abrazos,
La dulzura de mi propio amor,
El viaje para cruzar mi propio paisaje.

jueves, 7 de agosto de 2014

Despedida

Pintalabios rojo y uno de mis vestidos preferidos.
La gente me dice que luzco el conjunto bien, y todo eres tú, querido mío. Soy toda la lujuria que quieras que sea y que te la puedo dar, y toda la que necesites.
Eres el catwalk de mis sueños, caminando impunemente por los días de sol.
Soy toda brazos y piernas para enredarte en más calor, la llama que se enciende en mi pecho me lo delata, aunque la sienta solamente yo. Sola solamente.
Y me acuerdo de la visión de esta mañana, que de lejos, se parecen a los cuernos de un ciervo, pero cuando te detienes, ves que es un mero árbol ya apenas con hojas. El seco verano está transformando todo en otoño más pronto de lo debido.
De lejos, son declaraciones y confesiones, tormentas y deseos. Esperas que se empiezan con ilusiones para luego lanzarse al olvido, una vez más, ya lo sé.
Cuando te acercas, es tan solo música. El calor tan claro e iluminado del verano nos pierde los sentidos, que ya nunca estuvieron muy allá con la realidad en mi peculiar caso. Sinestesias, reflejos y metáforas.
Hay paralelismos en la vida que son bastante más duros y difíciles de lo que quiere creer mi endulzada realidad de niña de la burbuja, rosa en mi caso.
Hay amores que se pierden, hay ideas que crecen y se hacen grandes y luego huyen asustadas, como ciervos que huyen de los balazos crueles de los cazadores. Digo eso pensando si seré tan cruel como ellos. Ellos dicen amar a la naturaleza y la asesinan. Yo digo querer al amor y si no lo llego a matar por lo menos no lo nutro, quizá. Me encantan los cuentos de hadas, pero siempre me he visto como la mala.
Me visto de mala.


La luna se está volviendo llena esta semana y a cada día luce más grande y brillante en el cielo y siempre pienso que es la misma a la que ves tu. Y me gusta pensar que hay algo más que nos une de alguna manera, aunque esté tan lejos y sea tan abstracta como la visión de la luna y su brillo argentado.
Ya no quedan conquistas por realizar ni sitios por descubrir y a cada instante veo más cercana la predicción de la pitonisa pérfida, con sus augurios de soledad para mi porvenir.
Oscura e hipnótica, lenta y caótica.
Ahí has dado. Aquí me quedo y me despido. Hola y adiós.


martes, 15 de julio de 2014

Aire


Hacia aire, fuerte, que la agarraba por todas partes de su cuerpo. Su cintura, su pecho, su pelo.
Había momentos en los que imaginaba que este aire eran los brazos de él a acercarla a su cuerpo, con una fuerza suave e intangible. Suave e intangible como él mismo. Intocable e imposible.
Había otros cuándo parecía que la afectaba físicamente, haciendo con que su corazón latiera más fuerte. Aún.
Pero sobre todo, quiso imaginar que este mismo aire la llegaba de la tormenta de él. Por ella.
Y lo deseó más que nunca.
Tocaba su pelo, lo levantaba, para que el viento besase su cuello. Es él quien lo besa.
Su vestido suelto, se pegaba a su cuerpo, y a veces la provocaba una ola de estremecimiento. Él la veía desnuda bajo el vestido. Sus ojos tienen tanto poder...
Abrazaba su cintura, imaginando las manos de él en lugar de las suyas mismas.
Abría la boca, mordía su labio. Se besaban.
Por fin se sentía poseedora de su aliento, pero también era poseída por ello. Querido mío.
De poder, se hubiera hecho ella misma aire, para ir besarle a él. Sus palabras.
Y así se quedó, parada, dejándose querer y coger por el aire, entregándose a la dulce enfermedad a la cual amarga medicina la esperaba.
Enferma de las ganas de amar, toda hecha entrega, toda hecha deseo... 


martes, 8 de julio de 2014

Together is a pain inside

Together is a pain inside...
Me he equivocado al leer algo que yo misma había escrito, mezclando frases e invirtiendo el orden de mis palabras.
Y sí, al final veo alguna lógica entre que juntos es un dolor interior con el tema de esta entrada: el dolor que hay en canciones que se quedan ahí como ropas de gente querida muerta o que se ha ido por alguna otra razón. O que sencillamente deja huella, pero que nunca llegó a ser más que un aura que marcó misteriosamente la huella por el camino realmente.
Tengo muy presente dos canciones que me han llevado a pensar exhaustivamente en este tema.
Canciones fetiche, desde el momento mismo que las escuché.
Una es justo Together, de Patrick Wolf de su disco Lupercalia (UK, 2011), a la que escuchaba al cambiar las palabras.


Me sofoca su voz, su manera dramática de escenificar el dolor de la culpa por alguien que ya no está ahí. I see nothing without you, gime. Me torturo yo a su lado; por un momento, soy su fantasma y siento como tan mío su llanto. Es mío también su llamamiento.
Le veo a cada momento que se escarifica, humillándose casi, implorando por un perdón que no parece muy cerca. Tan lejos como él, alto, ahí parado en un tejado de Berlin, mirando el mundo al que puede enfrentar solo, pero que sería tanto mejor si estuviesen juntos. Blanco y pálido, frío y desprotegido. Pobre chico al que quiero abrazar y amparar de su dolor, besar sus ojos llorosos, sus labios tristes.
Pienso que hay que ser casi cruel para dejarle así, pero claro, toda historia tiene dos lados y aquí solo soy capaz de ver el suyo - es el único que enseña; dice que es celoso pero no lo profundiza. De todas maneras, su dolor me parece tan intenso que es todo en lo que me quiero centrar ahora mismo, mirarle como a un cuadro. Sentirle como el arte mismo. Ver sentido en cosas que no son o que son solo hipotéticas, otra vez como el arte.
Veo flirteos de un comic manga en el que le salen alas, blancas y lívidas como él, y que le llevan de encuentro a su amor. Qué hermoso se le ve con alas... 

Segunda canción fetiche, Fidelity de Regina Spektor (Begin to hope, US, 2006).


Una de estas canciones que te podrías llevar en el bolso para ir de compras por un centro comercial, pero por favor, ni se te ocurra prestar atención a la letra!! Como puede que ose tanto al meter cosas tan dolorosas en una canción tan aparentemente feliz? Esta nuestra persona exterior normal que convive con mundos interiores se derrumban. Contradicciones humanas que son escudos, en realidad.
El hecho es que esta canción específicamente es la que me trajo a la mente este sentimiento de que sigues siempre teniendo algo guardado que te evoca dolores o sentimientos menos alegres pero que por alguna extraña razón no eres capaz de deshacerte de ello. Recreando escenas, creando diálogos que jamás se darán.
Por qué lo hacemos?
Creo que en algunos momentos somos llevados por una necesidad casi que masoquista de hacernos daño voluntariamente, pero también creo que tendemos a glamourizar el dolor demasiado - y un dolor de amor, oh, qué bonito... (Siempre quise morir de amor en la adolescencia y quizá sea un mal del qué uno nunca se termina de curar.)
Lo hacemos a lo mejor porque el dolor es un sentimiento y sentir es pensar y creo realmente que el acto de pensar es revivir, nos transportando a momentos a los que nos gustaría volver, hacerlo distinto, hacerlo igual, pero tener la oportunidad de sentirlo otra vez. Nuestra fuerza parece mucho más potente cuando es usada para dirigirnos hacia esta necesidad urgente de sentir y tocar y mirar y oler que para hacernos olvidar.
Recordar es vivir y que alguien te cante sus/tus propios dolores es además de vivir el tuyo propio es hacerte más humano al acercarte al otro y verte reconocido, amparado por la idea de que hay otros como tú.
Es una manera de ver que no estamos solos en nuestra jornada de corazones partidos, arrepentimientos y deseos. A lo mejor, como se dice tan lindamente en español...
La música sencillamente me dice tanto que no soy capaz jamás de estar inmune a lo que me canten al pie de oreja.
Yo, definitivamente, escucho toda esta música y me pierdo en medio a voces, en medio a canciones, que me rompen el corazón un poco. Como canta Regina.
Pero, como todo es así muy bitter sweet, ahí vamos con estas dos expresiones máximas del teatro griego, llorando por un lado y sonriendo por otro. Naturaleza humana, una vez más.
Al final, nos sonreímos mucho más que cualquier otra cosa y con muchas más alegrías que penas, que la vida en realidad es más bella de lo que vemos - pero esto ya para otra ocasión.
De momento, shake it up.

miércoles, 11 de junio de 2014

Mírame, o del encanto de un voyeur

Se han espantado mis amigas cuando dije que me gusta sentirme observada. Normal que ellas piensen así, lo de ser observado tiene su extrañeza, efectivamente.
Pero llevo algún tiempo pensándolo y por fin creo tener mi respuesta a ello: los ojos del voyeur ven en ti algo del que no te das cuenta tú misma. Algo por lo que te haces especial momentáneamente a los ojos de un extraño.

Es como una mirada de búsqueda y en el momento que se para sobre ti, su mundo se ilumina y cobra un sentido – y no hay como no sentirme alagada por eso. O no, porque claro está que muchas veces acabo siendo yo misma quien se lo monta e inventa y ve sentido en cosas que solo están sueltas por nuestro mundo rápido.

Pero cuando no soy yo la que se lo inventa, en este momento real, todo el mundo que hay a su alrededor pierde el interés para que él se fije solamente en ti. Aunque sea apenas un segundo.
Sí, mi respuesta es extremadamente narcisista y sí, me gusta sentirme observada, porque por un momento,
soy el centro de las atenciones de quien sea, aunque no me gusta la observación parva, necia, superficial.



Me gusta la observación de alguien que busca ese algo en mí de lo que yo misma ni me doy cuenta.
Bueno, si le despierta algo una media que una se quita despacio o un vestido que se deja caer, bienvenidos sean sus fetiches.

Qué es lo que encontrará en mí que le fascine? Qué es lo que hay en mí para que su mirada me busque?
Habrá sido casualidad, porque yo era el único objeto “disponible”, o me buscó específicamente a mí?
Sea como sea, en este momento conectamos de alguna extraña manera, como si sus ojos me llegasen dentro y me tocasen con deseo o con, como mínimo, curiosidad.

Por otro lado, me fascina pensar si me ha desnudado, atado, acariciado. Qué me habrá hecho? Recordad que soy una fetichista de importancia!

Al dejarme tocar por su mirada, me enciendo y con consecuencias físicas: mi pecho se aprieta ligeramente, la respiración se queda más cargada de tensión – porque nos medio tensamos las dos partes. Y seguro que se me dilatan las pupilas, pero al tener estos ojos casi negros, no se me nota nada. Pupilas dilatadas... Mmmm.

Me encanta pensar en el hecho de que esta persona está cogiendo y llevándose una parte de mí, aunque sea una parte a la que se coja solamente con los ojos.
Y la coge sin pedir permiso.
Y se va sin decir nada, casi gozoso de su hito.


Hoy, me vestí de negro absoluto. Para algunos, viuda o look funeral, pero si es verano ya y toca color!!
Para otros, qué guapa, qué bien te queda el negro. Mmm y por qué cuando es un vestido negro que no me marque las curvas no me lo dicen?
Voyeurs todos. Venus narcisista yo.




lunes, 19 de mayo de 2014

Cómo conocí a vuestra madre e historias de embrujamiento


Hay una felicidad tan mágica y auténtica en esta canción que realmente me enamora.
Sin metáforas, lo mío con ella es un amor genuino, que me hace volar las mariposas del embrujamiento romántico, que me rozan delicadamente por toda la espalda y se llevan mis rizos de paseo. 

Porque me coge de la mano y salimos a correr, fields of gold, hasta que lleguemos a un determinado día y momento.
Y paramos en este segundo sempiterno, de paz, olor a flores y silencio, pero también de euforia y de una alegría de estas que me dan y me hacen saltar, dejando una sonrisa tonta en la cara.

Porque su voz me dibuja romances en el aire y puedo tocar cada beso con toda la suavidad más dulce que me permitan mis manos.

Porque he pasado a verle todos los días efectivamente, aunque sea con los ojos de la mente.

Y, sobre todo, porque es su movimiento el que me lleva - de vuelta, a otro lugar, donde renacen, a cada recuerdo, las ganas de comerme el mundo – a besos y canciones felices.

martes, 13 de mayo de 2014

The Final Cut

Interesante escuchar Pink Floyd (The Final Cut, 1983) y que el ruido rutinero de la gente en el tren se mezcle con los sonidos casi divinales de Waters, Gilmour, Mason y Wright.

De igual manera, es interesante ver como este ruido, que penetra en los silencios pink floydianos, se va inmiscuyendo en mis recuerdos, a los que veo casi como un cuadro pintado en mi memoria, en algún lugar casi perdido de un rincón de mi cerebro.

El ruido blanco es casi como si esta gente estuviese dentro de mi museo particular, aunque involuntariamente y sin darse cuenta.
Y, a la vez, yo les hago objecto de estudio, y soy yo la que quiere entrar en sus museos, que quiere ver bajo la superficie. Pero sin conectar exactamente, solo ejercer mi derecho a ser voyeur. Soy yo la artista que les quiere pintar y colgarles en mis paredes.
Me ha parecido sobre manera interesante la camiseta de una chica que ponía "Todo el mundo necesita... a un Psicólogo".
No podría estar más de acuerdo.
Y más cuando mientras escucho a Waters meterse en mis recuerdos con sus llantos de pérdida y sus recuerdos de la guerra que le ha quitado al padre, dejándolo una madre amargada y sembrando el camino hacia la genialidad triste e incomprendida...

Sí Roger dear, todo el mundo necesita a un psicólogo.

Ay, The Final Cut... Nunca entendí porque es un disco marginado por la gente y la crítica en general, porque a mí siempre me ha encantado, incluso por el hecho de que las penas de Waters sirvieron de banda sonora para muchas de mis penas adolescentes, y por eso siempre le tendré mucho cariño a este disco.
Pero hoy, me hace gracia que sus penas hablasen de los fantasmas dejados por la guerra y de cómo Tatcher y Reagan llevaban el mundo bajo sus manos en aquellos días.

Porque yo solo me quedaba, y solo llegaba desde un punto de vista de mis conocimientos del Inglés en aquel entonces, con la idea de que nunca habíamos tenido el valor para hacer el final cut y la duda de que si te enseñara mi lado oscuro aún me abrazarías por la noche ("if I show you my dark side,/ will you still hold me tonight?").

Waters, tus penas sonaban tan ingenuas y pueriles en mis manos, sin guerras ni muertes sangrientas, acuerdos políticos intrincados o fantasmas que han aparecido dentro de tu alma. Eran todo dolor por amores adolescentes incumplidos y tristezas naïves.

What have we done?

sábado, 3 de mayo de 2014

Celeste, Jesse and my "taking for granted" issue

Taking for granted.

Y ya por el simple hecho de nunca haber podido traducir esta expresión, bien al portugués o al español, ya voy comprendiendo tanta cosa sobre mí misma.

Al final de la sorprendente Celeste and Jesse Forever (Lee Toland Krieger, US, 2012), ya no tenía la cara seca.

No es una de estas pelis "rositas" hollywoodianas. Pero tampoco es cine europeu, con sus dilemas de amores que transcienden más bien a unas complicaciones de unos niveles casi metafísicos.
Es una peli de amor, amistad y rompimientos, tan normal y real en casi toda su totalidad - digo casi sobre todo por el hecho de que el éxito profesional de Celeste, por lo menos para mí, es un poco lejano y raro de verse por ahí a menudo.

Celeste (la "beautiful sophisticated new-born" Rashida Jones, que además co-escribió el guión) y Jesse (un muy admirable Andy Samberg) son una pareja que después de seis años casados encara un proceso diferente de divorcio, ya que siguen actuando, bajo muchos aspectos, como una pareja "normal", pero solo son mejores amigos.

Vivir algo así no es algo que haya hecho parte de mi realidad jamás, mis separaciones nunca resultaron en seguir ya luego con una amistad, pero conozco a unas tantas personas que sí y que han evolucionado al mismo punto de mejores amigos.

No veo esto como algo disparatado, al final si compartiste tantas cosas con alguien y estuviste tan cerca, la verdad es que es un proceso que tiene mucha lógica y total, no es porque las cosas salieron mal a un nivel sentimental que todo lo que han llegado a compartir deja de tener sentido para uno. 

Pero y cuándo empieza a haber otra persona en su vida? 
No debería de pasar nada, al final si no estáis juntos por una decisión mutua, ya cada uno que haga lo que quiera con su vida y su corazón. Pero vamos, que dicho así, todo sería muy fácil...

Creo que el momento que otra persona empiece a formar parte realmente de su vida, no hablando de ligoteos tontos, es como un balazo al amor propio y al orgullo. Es cuando te das cuenta de que you took everything for granted.
Es igual que el llamamiento a la realidad después de la muerte de un ser querido, cuando te das cuenta de que esto ya no volverá a ser lo mismo. 
De la misma forma que tu fe y tus creencias no son necesariamente capaces de mitigar el dolor de la ausencia después de la muerte, el cariño y la amistad tampoco parecen ayudar mucho en este momento, y a lo mejor incluso vienen mal, porque no hay como no pensar en que ya no serás importante y que ya no tendrás a tu amigo todo lo que te gustaría. Sí, somos egoístas, human nature. 

Celeste "da por garantizado" un poco que Jesse siempre estará enamorado de ella y siempre la necesitará. Ella tan sumamente interesante, inteligente, culta, exitosa.

Y entonces es cuando se me vienen las lágrimas, porque es en este específico punto cuando me acerco tanto a su dolor.
Este orgullo herido por algo, o alguien, que suplante su interés. Alguien que tenga la verdad escupida en su cara por alguien que desprecias, de alguna manera ("Tú te crees más lista que los demás. Esta es tu pequeña prisión oscura"). Me apiado de ella y la quiero abrazar, como me hubiera abrazado a mí misma en otros momentos.

Es un larguísimo camino para ser capaz de transcender la ruta del orgullo herido.
Mejor será parar de creer que tenemos todo asegurado de por vida y por defecto y luchar por seguir caminando a cada día, pasito a pasito, sin querer tener la razón siempre, sin querer ser la más interesante, inteligente, culta, sino la más humana. La gente se cansa de tanta "inteligencia" e intelecto en algún dado momento. 
Hay que ser paciente, siempre y razonar solamente cuando nos deparamos con la pregunta "Quiero tener la razón o ser feliz?".

Ver esta peli me hizo pensar en que no me puedo permitir dar a nada por asegurado por defecto. 

Ah, y lo de que no sepa traducir take for granted a mi propia lengua materna dice mucho de mí por el hecho de que a veces soy extremada e innecesariamente pedante. Gratuita y pesadamente pedante. 
Bueno, poquito a poco...

Celeste and Jesse Forever Trailer

jueves, 24 de abril de 2014

Both ends burning

No sé exactamente porqué, pero hoy esta canción me suena realmente hipnótica, convincente.
Tentadora y apetecible.
A strange desire that feeds the fire in my soul tonight.
Es casi como un ruego a que me desnude y me abrigue opulentamente, Venus in furs, a la vez, pero solo para sorprender a alguien.
What is there to save tonight. No mucho, solo lo poco que me va quedando de sanidad...
Keep on burning till the end, me suplica su voz. La voz.

A veces pienso, como resistirme a todo lo que me propone mi mente sucia.
A veces pienso que hay que tener mucha fuerza para resistir a ella y sus proposiciones.
Mi propia mente juega a seducirme... 
Y qué bien lo hace!

lunes, 21 de abril de 2014

Súplica



Enséñame tus errores,
y grítame con tu rabia,
con la voz de tus misterios cristalinos.
Descríbeme el arte raro y fascinante
que hay por tras de tu cara.
Móstrame la magia antigua
de mis secretos olvidados,
porque antigua soy
y ya no sorprendo.
Porque solo soy sombra,
la niebla que osa crear la penumbra,
la niebla que solo quiere ser luz.
Dibújame el sendero
que lleva a parajes desconocidos,
por mí y por nosotros.
Desempaña el cristal
que insiste en ocultar
todo lo que en paz
parece descansar
al otro lado de la carretera.

Galga peldaños,
toca las hojas,
gime canciones,
atenta para cada palabra,
escucha cada murmullo,
déjame que te haga el amor
y déjate caer sobre mi pecho jadeante.
19 de Abril de 2014
(OST: Avantine, de Agnes Obel)

miércoles, 9 de abril de 2014

Remains of the search

Interesante.

Ahora, cuando ya no tengo 15 años y reveo la “escena del libro” del enorme Remains of the day (dir. James Ivory, 1993, UK, USA), noto toda una tensión que en aquellos dulces entonces no tenía ni idea de que podría llegar a existir.

Este momento en que Mrs. Kenton (Emma Thompson) le toca la mano para ver qué leía Mr. Stevens (el mejor Anthony Hopkins que jamás he visto), este momento en el que la fuerza tierna de ella es capaz de sacar el libro de las de él, que lo sujeta como si de algo repugnante o terrorífico se tratase, cuando solo es un libro que va de romances y… amor. Pero peor que el asco o el miedo que la pueda generar, lo que sí le preocupa es que vea que sí, puede que tenga sentimientos, que se muera por dentro. Que se tensa al quedarse a medias de tocarla el pelo, aunque sea para proteger a su “secreto”. Que no se permite apenas mirarla, entre la vergüenza y el miedo.

Este hombre que “justifica” la lectura de tal libro como materia para ¡enriquecer sus conocimientos de la lengua inglesa!



En aquellos días, realmente no era capaz de ver todo eso, toda esa tensión.

Entonces, la verdad es que todo me parecía muy bonito, desde un punto de vista estético – esta Inglaterra me fascinaba y lo hace hasta el presente, pero ya encontraré manera de hablar de eso luego.

Pero hoy lo veo y me tenso. Mucho.

Porque ya puedo reconocer a estos sentimientos, ya me suenan mucho.

Porque soy capaz de ver un poco por detrás del muro transparente de los ojos de Mrs. Stevens. Porque puedo sentir con el corazón de Mrs. Kenton. 

Porque les puedo entender a los dos.

Y me cabreo muchísimo porque él no se mueve, porque se pierde en un mundo que no es suyo, en realidad.
Y me cabreo muchísimo por parecerme una gran metáfora para la vida misma, y para todo lo que vamos dejando pasar y perdiendo, bien sea porque intentamos vivir en un mundo o realidad diversos del nuestro o bien por quedarnos atascados, parados, esperando por algo indefinido, al que nunca conseguimos dar una respuesta satisfactoria.

Pero por una razón u otra, lo que se queda claro es el hecho de que siempre se perderá algo muy importante u obvio, lo que es peor.

Y cualquiera de las dos razones hace con que, aunque involuntariamente en alguna ocasión, nos construyamos muros imaginarios, que delimitan nuestro espacio vital a algo muy reducido. El muro de la facade de Mr. Stevens.

Lo de Mr. Stevens es una búsqueda hacia la perfección en servir a su “señor”, por encima de cualquier otro elemento que se le pueda presentar, sea la muerte de su padre o que se le escape por los dedos el amor..

Muchos de nosotros buscamos, pero no sabemos qué exactamente y nos tiramos la vida buscando y la búsqueda, en reiteradas ocasiones, es lo que nos hace quedar parados, stuck in the middle, por paradójico que parezca.

Porque cuando buscamos, casi siempre ponemos todo nuestro esfuerzo solamente en llegar adónde queremos llegar, sin importarse con lo que se nos presenta alrededor.

Hay que pensar que el que camino lleva adónde queremos llegar, puede esconder muchas más sorpresas buenas que el destino en sí mismo.